Lenzburg
Este argentino muestra su vida en la región: más de 25.600 personas lo siguen en Twitter

Fernando Scheps y su esposa Verónica emigraron al estado de Argovia hace casi diez años. Un día comenzó a describir su vida aquí en las redes sociales. Sus publicaciones sobre las peculiaridades suizas se hicieron cada vez más virales en Argentina, donde en los medios de comunicación ahora es casi considerado un experto en la temática suiza.

Daniel Vizentini
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Verónica y Fernando Scheps con su hijo Fran arriba del Goffersberg, con vista hacia el castillo de Lenzburg.

Verónica y Fernando Scheps con su hijo Fran arriba del Goffersberg, con vista hacia el castillo de Lenzburg.

Bild: Valentin Hehli

Antiguamente eran los suizos que emigraban a Argentina y al resto de América. Hoy Suiza y Europa son destinos de inmigrantes. Fernando Scheps y su esposa Verónica (ambos de 41 años) nacieron en Argentina. Su abuelo había huido de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Los abuelos de ella, de España, por razones económicas.

En Olivos, en el Gran Buenos Aires, los dos fueron al jardín de infancia juntos. En la adolescencia se hicieron pareja, pero nunca se imaginaron que un día se casarían en Suiza.

En Argentina tenían buenos trabajos: ella como contadora, él como consultor informático. Sin embargo, las perspectivas de futuro no eran muy buenas: hace más de diez años que Argentina no logra librarse de las altas tasas de inflación. Fernando y Verónica se propusieron emigrar a otro país. Dado que la hermana de Verónica y único miembro restante de su familia ya vivía con su esposo en Aarau, les pareció buena idea buscar esa cercanía familiar e irse a Suiza.

Igual que sus abuelos, ahora ellos se atrevían a cruzar el océano. Siendo ciudadanos de la Unión Europea, les resultó más fácil buscar un trabajo, y las propuestas llegaron relativamente rápido: después de pocos meses, Fernando recibió una oferta de trabajo en Suiza. En abril del 2012, llegaron al estado de Argovia con sus maletas y diez cajas de cartón.

Así se emigra en el siglo 21.

Así se emigra en el siglo 21.

Fernando Scheps

«Lo primero que me impactó en Suiza fue el extremo orden y la limpieza absoluta», le dijo Fernando Scheps al diario argentino La Nación, donde ha sido entrevistado ya varias veces. Ese respeto a la propiedad pública, ese contrato social silencioso, donde cada uno asume su papel y hace que todo funcione tan bien, era exactamente lo que a él le faltaba en Argentina.

«Estamos profundamente agradecidos con Suiza»

En una conversación en el Goffersberg en Lenzburg, con una impresionante vista hacia el castillo y la región, la familia habla contenta acerca de sus últimos años en Suiza. «Allá abajo vivimos», cuenta Fernando con cierto orgullo.

Después de vivir en Zufikon y Rudolfstetten, la familia logró encontrar una casa con un jardín grande en Lenzburg, perfectamente ubicada, cerca de la hermana de Verónica en Aarau, y su trabajo en la empresa Holcim en Holderbank. Antes Fernando trabajaba en Zúrich. Hoy trabaja para la multinacional SGS con sede en Ginebra, pero generalmente desde casa.

Su hijo Francisco de cinco años nació aquí. «Estamos profundamente agradecidos con Suiza por todo lo que nos ha dado», dice la pareja. Por supuesto han habido dificultades, especialmente con el idioma: primero tocaba aprender el alemán y luego el dialecto suizo, lo que es un gran obstáculo especialmente para la gente que, como ellos, en su día a día trabaja en inglés.

También ha sido difícil para la pareja hacer nuevos amigos. «Las culturas son distintas, es normal», dice Fernando. Sin embargo, con actitud positiva y mucho humor, ya pueden contar algunos logros. Son parte del club de rugby de Würenlos por ejemplo, donde hoy juega Fran, así como antes su papá en Argentina.

Lo que Argentina podría aprender de Suiza

Ellos dicen que Argentina podría aprender mucho de Suiza, por eso hace cuatro años Fernando inauguró la cuenta «Viviendo en Suiza» en Twitter, donde suele subir videos y comentarios acerca de su vida acá, resaltando las cosas que funcionan en Suiza y que podrían servir de ejemplo para otros lugares. «Quería mostrar que acá ya hay soluciones para problemas que en América Latina todavía le están buscando la vuelta», dice.

Él menciona cosas como la legislación laboral o la asistencia social: en Argentina, los salarios son bajos, las condiciones malas y el gobierno usa políticamente al estado de bienestar social para mantener a sus votantes dependientes de él, dice Fernando. «En Argentina se perdió el valor del trabajo. Acá el sistema funciona como tiene que ser.»

En «Viviendo en Suiza», Fernando apunta también a muchas cosas diferentes o incluso graciosas de Suiza: por ejemplo, que casi en cada esquina hay una fuente de agua potable, que las cartas se entregan con pequeños vehículos eléctricos, que se pueda comprar verduras o mermeladas caseras en las pequeñas granjas, simplemente poniendo el dinero en una cajita, con la confianza de los dueños de que se pagará.

Fernando también grabó un video de cómo algunos sótanos en Suiza todavía mantienen puertas blindadas anti bombas, como un búnker, o cómo funciona el arte de separar la basura, entre reciclables y desechos orgánicos.

Hace poco, en las elecciones municipales de septiembre, Fernando trató de mostrar cómo funciona la democracia suiza: En un video se le puede ver presentando los documentos de votación de su cuñado en Aarau.

El primer video suyo que se hizo viral fue el de un trayecto en los Alpes, cuando la familia regresaba de unas vacaciones de verano en Italia el año pasado. En cierto punto de la ruta, los autos se tienen que subir a un tren, que luego cruza las montañas por un túnel.

Ya habían visto algo parecido, cuando fueron a un partido de tenis de Roger Federer en Basilea, y un tren lleno de camiones pasó al lado de ellos. Videos así, que muestran soluciones tecnológicas innovadoras, despertaron gran interés en Argentina.

Latigazos en medio a la calle durante el «Chlauschlöpfen»

«Viviendo en Suiza» está presente en otras redes sociales y cuenta con su sitio web, que Fernando maneja como un hobby. Allí puede escribir textos más largos y explicar mejor cosas típicas de la región como el «Chlauschlöpfen» en Lenzburg. «¿Pensaban que Suiza era todo chocolate y paisajes lindos? Llegó la época del año en la que empiezan los latigazos», escribe con humor, seguido de un video con tenebrosa música de fondo.

Gracias a tantos «me gusta» y «compartir», su cuenta de Twitter empezó a crecer vertiginosamente. A día de hoy, más de 25.600 personas la siguen. En cuestión de horas, una simple publicación es vista por unos 20.000 usuarios. Frecuentemente se dan discusiones entre sus seguidores.

A Fernando le da risa cuando lo llaman influencer. En su portal, él trata de ser simplemente él mismo y mostrar su entusiasmo por la región. «Vivir acá te da mucha perspectiva de cómo deben funcionar las cosas», dice.

Cada vez más, Fernando es llamado por los medios argentinos, donde ya se le considera como un experto en Suiza. Cuando en agosto una ministra argentina dijo que, comparado con Argentina, Suiza era «segura, pero aburrida», rápidamente salieron a preguntar a Fernando si Suiza era realmente aburrida.

«Para mí, no», fue su respuesta sencilla. «Lo que dijo la ministra es, sobre todo, una falta de respeto a la gente en Argentina», dice Fernando. El embajador de Suiza en Buenos Aires, Heinrich Schellenberg – un asiduo seguidor de «Viviendo en Suiza» –, reaccionó con humor y publicó un video promocional de turismo en Suiza en el que Roger Federer y Robert De Niro hablan de «la falta de drama» en el país. Fernando retuiteó el video, seguido de una parodia que luego le hicieron al video en Argentina.

«En Suiza simplemente hay tranquilidad»

La seguridad en Suiza es una de las razones principales por las que la familia Scheps no piensa en regresar a la Argentina. Fernando dice:

«No sé si la gente en Suiza es suficientemente consciente de la paz en la que viven.»

La familia intenta apoyar a su país de origen, por ejemplo, a través de donaciones a la Fundación Sí. «Nosotros que tuvimos suerte en la vida tenemos el deber de ayudar a los demás», dice Fernando.

Una gran parrilla argentina era imprescindible

Los Scheps se sienten en casa en la región, e incluso lograron satisfacer sus ganas de comer buena carne: para poder armar un típico asado argentino, Fernando hizo traer una parrilla de 1,2 metros de largo. «Mis vecinos la veían y no entendían nada», recuerda Fernando con humor.

¿Y la comida suiza? «Obvio que me encantan el chocolate y el queso», dice él y presenta, todo orgulloso, a su propia creación: el «Ferdue», una mezcla de raclette y fondue: «Cocinás trozos de carne en la parrilla de la raclettera y luego los metés en la olla de fondue lleno de queso derretido. Queda delicioso.»

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